Historia del reiki

Su fundador, los orígenes

El reiki surge en el Japón de 1922, cuando Mikao Usui, practicante de budismo, tuvo una experiencia de iluminación en la cima del monte Kurama, cerca de Kyoto. Tras tres semanas de ayuno, dedicado a la meditación y la oración en los templos de este monte sagrado, alcanzó el despertar espiritual. Bajando de este monte se hizo una herida en la pierna, que sanó de forma milagrosa al imponerse simplemente sus manos. Esta milagrosa capacidad se mantuvo el resto de su vida: era capaz de sanar imponiendo sus manos o transmitiendo energía.
Usui estableció los principios básicos de la técnica, en los que la búsqueda de la elevación espiritual tiene tanta relevancia como los métodos de sanación. Formó a dieciséis discípulos, entre ellos el médico Chujiro Hayashi, que creó su propia clínica, donde asistió a centenares de pacientes y recopiló las técnicas esenciales del reiki. Dos de sus discípulas serían esenciales en el devenir del reiki: Hawayo Takata, que lo difundió en Estados Unidos y desde aquí se extendería por todo el mundo, y Chiyoko Yamaguchi, quien, junto a su hijo, Tadao Yamaguchi, conservó la esencia del método.

Mikao Usui, fundador del reiki