La terapia reiki

En qué consiste la sesión. Recomendaciones

El reiki se basa en la transmisión de la energía universal sanadora (llamada chi, ki o prana en diferentes tradiciones) a través de las manos. Las personas que la reciben suelen tumbarse cómodamente en una camilla porque su efecto inmediato es la relajación y porque en todo momento se busca la mayor comodidad. Es un momento para sosegarnos y experimentar sensaciones muy diversas, desde el simple cosquilleo hasta la ingravidez corporal.
Los practicantes de reiki no siempre imponen sus manos en el cuerpo del paciente. Su efecto es similar a cierta distancia e incluso algunos practicantes optan preferentemente por esta opción porque manifiestan que el efecto energético se incrementa.
El reiki no es un masaje. La persona que acude a una sesión no tendrá que desvestirse. Se está operando en el nivel energético, donde la ropa es indiferente. Todo lo más, puede recomendarse que los pacientes se quiten los relojes y demás elementos metálicos.
Finalmente, es recomendable acudir con una sensación de confianza. Si el reiki se distingue por algo es porque no tiene efectos secundarios. Puede beneficiar o puede que no haga nada, pero no perjudicará. Confiar, permitir, relajarse y disfrutar… Ésas son las recomendaciones. A fin de cuentas, estamos entregándonos a esa dimensión desconocida.
Otra de las sugerencias es acudir sin expectativas: algunas personas tienen visiones, otras ven colores y otras no sienten absolutamente nada. Todo es correcto. Cada persona reacciona de forma diferente y todas estas reacciones son respetables y respetadas.

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